Tuve el gusto de hacer un diario del camino con todas las etapas, distancias, tiempo, velocidad media, máxima, y kilómetros que hacíamos cada día, sólo un día se me borraron.
No apunté los litros de cerveza que nos bebimos porque hubiese necesitado unas buenas hojas, pero si sé que fueron muchos, algunos hasta llegaron a coger un alegrete en Torremegía en el hogar del pensionista.
Tampoco apunté los litros de agua, Acuarios y otras bebidas. El calor que pasamos nos obligaba a beber y beber, yo que soy de hacerlo poco, en esta ocasión no me libre, incluso llegue a pensar en nuestros compañeros del club que beben mucho más, ¿Cómo lo harían en esta experiencia?
Si tienes perjuicio a coger agua en fuentes públicas, aquí la sed habrá podido más que los perjuicios, pues te vas acostumbrando a llenar con confianza el agua fresca y transparente en las fuentes de cada pueblo. A lo largo del Camino nunca faltó el agua de buena calidad.
Finalizada la aventura sólo nos queda ver más de mil fotografías, recordar los momentos buenos que fueron muchos, y también alguno menos bueno, que nos sirve de experiencia.
Si algún día tuviese la ocasión de repetir la aventura, seguro que la haré.
Os voy a dejar un cuadro que está colocado en el albergue de Calzada de Bejár y lo firma Madre Teresa de Calcuta, y un “Piensa” que está en Samos.
¡¡BUEN CAMINO!!
Flores. |